Mensaje Político

Alejandro Lelo de Larrea


La senadora Xóchitl Gálvez terminó de deshojar su margarita y ya este lunes definió que no va a competir por la candidatura de oposición a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, pues va por la presidencial. Por ello, se inscribirá para el proceso de selección que harán para definir a quien encabece el Frente Amplio por México, conformado por PAN, PRI y PRD, y le podemos adelantar a AMLO que ella será la ganadora.

Xóchitl cuenta con el respaldo de un amplio sector de los empresarios, quienes hace unas semanas se reunieron en el rancho de Vicente Fox en Guanajuato y luego también en el rancho de un empresario de medios en Nuevo León, donde les presentaron análisis prospectivos sobre los aspirantes presidenciales de oposición que habían levantado la mano, y se percataron que prácticamente ninguno tiene ya posibilidades de crecer.

Pero salió el as bajo la manga que tenían guardado, la propuesta que quieren apoyar: Xóchitl Gálvez, cuyo perfil es ideal, empezando porque no milita en ninguno de los tres partidos políticos del Frente, no carga con hechos de corrupción, tiene muy pocos negativos y bajo nivel de conocimiento público, lo que le permite un panorama amplio de crecimiento con positivos, lo que le permitiría generar un respaldo ciudadano real.

Ayer, tras la presentación del método de selección de candidato de la oposición para el próximo año, Xóchitl aceptó en todos sus términos el modelo que presentaron los líderes de los partidos políticos y las organizaciones ciudadanas, aglutinadas en “Unid@s”, cuyo líder visible es el activista Claudio X González.

Lo único que solicitó Xóchitl es que se incluya en la consulta la posibilidad de que la gente manifieste su opinión no sólo en papeletas en casillas electorales, sino también que lo puedan hacer de manera digital, a través de alguna aplicación de telefonía móvil, que sirva para hacer el registro de quienes apoyen a uno de los aspirantes a encabezar el Frente, y posteriormente también funcione para votar.

Tras el anuncio le preguntaron a Xóchitl si no sentía desconfianza de que Marco Cortés, líder del PAN, sólo la hubiera envuelto en la idea de la candidatura presidencial para sacarla de la competencia por la Jefatura de Gobierno de la CDMX, y de inmediato respondió que no, que si alguien tuviera tal intención le saldría mal, porque en caso de que no gane la candidatura presidencial todavía tiene la opción de competir por la de la capital, y con mayor ventaja, porque después de dos meses que hará proselitismo terminará siendo más conocida.

Ayer, el presidente López Obrador descalificó el método de selección del candidato opositor y aseveró que es pura “faramalla” porque ya decidieron quién va a ser su candidato, e incluso aseguró que en unos dos o tres días podrá él mismo dar el nombre.

En realidad es candidata y aquí se lo podemos adelantar al presidente: será Xóchitl Gálvez. Algunas razones: está blindada contra los ataques de AMLO porque le ganó un juicio de amparo que obliga al presidente a concederle derecho de réplica, por su historia de vida, que nació y creció en un Tepatepec, Hidalgo, una población que en los 1960 registraba apenas poco más de 5 mil habitantes. En aquellos días de la infancia de Xóchitl no había secundaria ni preparatoria, y las más cercanas estaban en Mixquiahuala, a 13 kilómetros de distancia. Ni las corcholatas de Morena tienen una historia de vida tan atractiva para el pueblo.

Con Xóchitl fuera de la contienda de la CDMX por la oposición queda despejado el camino para que Santiago Taboada sea el candidato, y en Morena se destapó Clara Brugada, alcaldesa de Iztapalapa, pero sigue sonando con mayor fuerza Ricardo Monreal, hoy en la contienda por la presidencial. Lo veremos.

David Polanco

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