Valencia le apuesta a que la gente se haya olvidado que en enero de 2015 tuvo que renunciar a la Delegación tras un extraño choque (del que siempre quedó la duda de si conducía o no en estado de ebriedad) en El Pedregal, una zona fifí en la Álvaro Obregón, donde habitaba el delgado de Iztapalapa.
Valencia le apuesta a que la gente se haya olvidado que en enero de 2015 tuvo que renunciar a la Delegación tras un extraño choque (del que siempre quedó la duda de si conducía o no en estado de ebriedad) en El Pedregal, una zona fifí en la Álvaro Obregón, donde habitaba el delgado de Iztapalapa.

Glorieta de Colón

El ex jefe delegacional en Iztapalapa, Jesús Valencia, quiere otra vez encabezar aquella que ahora se llama Alcaldía.

A cuatro cosas le apuesta para convertirse en candidato de Morena. La primera, que lo respalden el secretario de Gobernación, Adán López, así como la del Bienestar, Ariadna Montiel. Es muy probable, porque van en equipo, pues Montiel además quiere ser jefa de Gobierno.

La segunda, que el presidente López Obrador se acuerde que él fue uno de los principales operadores para llenar de carpas desde el zócalo y hasta Reforma, para el plantón postelectoral de 2006.

La tercera, que funcione en favor de Valencia el argumento de que ahora toca candidato, porque Clara Brugada ya estuvo dos periodos, y previo a ella también estuvo una mujer, Dione Anguiano.

Y el cuarto, que la gente se haya olvidado que en enero de 2015 tuvo que renunciar a la Delegación tras un extraño choque (del que siempre quedó la duda de si conducía o no en estado de ebriedad) en El Pedregal, una zona fifí en la Álvaro Obregón, donde habitaba el delgado de Iztapalapa.

Por cierto, Valencia era gente del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y nos cuentan que actualmente si se cruzan en el camino ni siquiera se saludan. El canciller lo tacha de traidor porque ahora apoya a Adán López.

 

Reelección presidencial

La cúpula de la bancada de Morena en el Congreso de la Ciudad de México está molesta con el diputado Alberto Martínez Urincho, porque se equivocó feo, pues se fue por la libre para presentar su iniciativa de reelección presidencial. Esto metió en otro problema a la coordinadora Martha Ávila, porque nuevamente se evidenció que no controla al Grupo Parlamentario.

Y es que, la iniciativa de Martínez Urincho no podía haberse incluido en la Gaceta Parlamentaria y en el Orden del Día sin que pasara por el filtro de su coordinadora, quien evidentemente no se percató del tema tan polémico que traía.

El legislador propone reducir a 4 años el periodo presidencial con opción de una reelección. Para ello, se requiere una reforma a la Constitución federal, y en todo caso sería el Congreso de la Unión donde se debe presentar la iniciativa. Ya veremos cuál será el castigo para el diputado muy cercano al alcalde de la Gustavo A. Madero, Francisco Chíguil.

Por cierto, ya no puede eliminarse de la Gaceta Parlamentaria el registro oficial de la iniciativa de un morenista que quiere la reelección presidencial.

David Polanco

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