El miércoles, por segunda ocasión, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, dijo que referirse a ella como la “favorita” del presidente Andrés Manuel López Obrador es una expresión por su condición de mujer, por lo que debe enmarcarse como una frase misógina.
El miércoles, por segunda ocasión, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, dijo que referirse a ella como la “favorita” del presidente Andrés Manuel López Obrador es una expresión por su condición de mujer, por lo que debe enmarcarse como una frase misógina.

Mensaje Político

Alejandro Lelo de Larrea


El miércoles, por segunda ocasión, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, dijo que referirse a ella como la “favorita” del presidente Andrés Manuel López Obrador es una expresión por su condición de mujer, por lo que debe enmarcarse como una frase misógina.

“Te critican y uno tiene que preguntarse, le harían la misma crítica a un hombre, le dirían a un hombre es el favorito del presidente por ejemplo o es un asunto más bien que tiene que ver con ser mujer, entonces más que afirmarlo yo más bien digo hay que cuestionar, en general cuando hay una mujer que está peleando por los derechos de todos y de todas y particularmente por los derechos de las mujeres, si no hay también una crítica soterrada por el solo hecho de ser mujer”.

Hizo referencia que esa misoginia provenía de compañeros de Morena, pero no quiso dar nombres. Todo indica que se refería a su competidor, el canciller Marcelo Ebrard, quien hace más o menos un mes expresó sobre la selección del candidato: “O hay encuesta o hay favorita; no se pueden las dos cosas”, dijo. Pareció que su intención era cuestionar si estaba ante un proceso simulado. Sheinbaum le respondió. “Yo diría que sí hay favorita (en Morena) y sí hay encuesta, pero la favorita es la ‘cuarta transformación’ de la vida pública”.

En noviembre pasado, una entrevista de Sheinbaum con el diario ‘El País’ la titularon así: “Si fuera hombre, no dirían eso de ‘es la favorita del presidente’”. El dicho de Sheinbaum es falso, si nos remitimos a los hechos, pues esa palabra se utiliza desde hace mucho tiempo, cuando les llamaban tapados, y la intención es criticar que hay ‘dados cargados’.

El Diccionario del español de México editado por El Colegio de México define a “favorito, ta” así: “Que es preferido o apreciado más que los demás; más gustado o estimado”. En otra acepción dice: “Que es el que tiene mayores posibilidades de triunfar en una competencia”.

Cuando en julio de 2005 Santiago Creel se inscribió en el proceso interno del PAN para la candidatura presidencial, de las críticas principales que se le hicieron fue porque lo consideraban el “favorito” del entonces primer mandatario Vicente Fox.

Otro caso: el 6 de febrero de 2012, el diario ‘La Jornada’ dio cuenta del triunfo de Josefina Vázquez Mota en la interna del PAN para la candidatura presidencial, nota informativa en la que mencionó que “Ernesto Cordero obtuvo el segundo lugar… pese a que era considerado el favorito del presidente Felipe Calderón…”. También en el caso de Cordero se usaba la palabra también con una intención crítica.

En el sexenio de Ernesto Zedillo, priístas, no priístas, analistas políticos, se referían a Esteban Moctezuma como el “favorito” presidencial para la sucesión. Luego, ese lugar lo ocupó Francisco Labastida. Con Carlos Salinas y Luis Donaldo Colosio, igual, y ya más reciente a Luis Videgaray se le consideraba el «favorito» de Enrique Peña en su proyecto de sucesión presidencial.

Si se hace una búsqueda en Google las palabras conjuntas Sheinbaum y favorito –sin comillas–, arroja más de 445 mil resultados. Luego, a la pregunta “¿quién es la corcholata favorita de López Obrador?”, la plataforma de “Inteligencia Artificial Google Bard” responde: “El presidente Andrés Manuel López Obrador ha evitado mencionar a un favorito entre los aspirantes a sucederlo en la presidencia de México en 2024. Sin embargo, algunos analistas creen que su corcholata favorita’ podría ser Claudia Sheinbaum, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México”.

Así, no parece que decirle “favorita” tenga la intención de ofender a Sheinbaum por su condición de mujer, ni tampoco llamarla corcholata, término acuñado por el propio López Obrador.

David Polanco

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