René Bejarano ya le terminó de escribir su carta a Santa Clos, que en el caso de Morena CDMX se adelantará y llegará el 22 de diciembre: quiere las dos principales Alcaldías de la capital, Iztapalapa y Cuauhtémoc. ¿Y su nieve de qué sabor?, dicen. FOTO: X / Aleida Alavez – X / Gabriel García
René Bejarano ya le terminó de escribir su carta a Santa Clos, que en el caso de Morena CDMX se adelantará y llegará el 22 de diciembre: quiere las dos principales Alcaldías de la capital, Iztapalapa y Cuauhtémoc. ¿Y su nieve de qué sabor?, dicen. FOTO: X / Aleida Alavez – X / Gabriel García

Mensaje Político

Alejandro Lelo de Larrea


René Bejarano ya le terminó de escribir su carta a Santa Clos, que en el caso de Morena CDMX se adelantará y llegará el 22 de diciembre, cuando terminen de acordar las candidaturas para las Alcaldías y diputaciones. El llamado “profesor”, en alianza con otros damnificados de Harfuch, pretende la mitad de las 33 candidaturas distritales a diputaciones y 8 Alcaldías. Pero no cualquiera. Quieren Iztapalapa, la joya de la corona del movimiento lopezobradorista y demarcación más poblada; la Cuauhtémoc, el corazón de la capital del país, y la Gustavo A. Madero, segunda en número de habitantes.

La exigencia de Bejarano va de la mano del grupo de morenistas que apoyaron a Omar García Harfuch en la contienda interna, principalmente Guadalupe Morales, Víctor Romo, Armando Quintero, Leticia Varela, Paola Félix Díaz. También los neomorenistas como Janecarlo Lozano, Jorge Gaviño, Gonzalo Espina, o del PVEM, Jesús Sesma. Muchos de ellos quemaron su mucho o poco capital político. Ahora temen quedarse sin candidatura alguna, por eso elevaron su presión, vía el profesor.

En el caso de Iztapalapa Bejarano va con todo y podría salirse con la suya, porque el escenario más probable es que la candidata sea Aleida Alavez, que no sólo no es gente Clara Brugada, la morenista que domina en aquella Demarcación, sino que “se odian”, según palabras de los propios morenistas, para describir cómo es la relación entre ambas. Creen que la eventual candidatura de Alavez en Iztapalapa significaría dos cosas. La primera: un pago de factura, la cesión de Brugada a cambio de ser candidata a la Jefatura de Gobierno de la CDMX. Pero también opinan que se trata de una venganza de Claudia Sheinbaum, porque no dejaron pasar a Harfuch, y entonces le puso la opción más adversa, la que menos quiere: Aleida Alavez.

Esta concesión de Brugada dejaría fuera de la contienda a quien se perfilaba como la candidata más fuerte, Martha Ávila, coordinadora de los diputados de Morena en el Congreso de la Ciudad de México, quien todo apunta se va a reelegir e incluso podría repetir en el cargo como jefa de la bancada de Morena.

Sin embargo, todavía hay otro escenario en puerta para el caso Iztapalapa, el cual no ve con malos ojos Brugada: que el senador Gabriel García Hernández fuera el candidato, porque no forma parte de ningún grupo, lo que podría evitar la molestia de líderes en la demarcación, que mayoritariamente no quieren a Alavez, quien por cierto tiene poco trabajo de bases sociales en Iztapalapa, pues siempre ha sido diputada y sólo tiene fuerza en uno de seis distritos electorales.

El otro regalo que le ha pedido Bejarano a Santa Clos parece algo bastante más complicado: la Alcaldía Cuauhtémoc, que ya es el empache. Pretende llevar de candidata a su esposa Dolores Padierna, derrotada en 2021. Además, enfrente tiene un rival de peso completo, el senador Ricardo Monreal, quien se perfila para repetir el próximo sexenio en la cámara alta, e impulsa la candidatura de su hija, Caty Monreal para esa Demarcación. Ellos controlan la estructura electoral en la Cuauhtémoc.

La carta de Bejarano a Santa Clos la completan otras candidaturas: Azcapotzalco, con Enrique Vargas; Gustavo A. Madero con Fabiola Luna; Iztacalco Pablo Trejo, Tlalpan Maricela Contreras; Guadalupe Hernández, por Tláhuac, muy cercana a Aleida, aunque en esa demarcación todo apunta que repetirá Berenice Hernández Calderón. Bejarano y los damnificados de Harfuch se quieren servir con la cuchara grande. No se vayan a empachar. Lo veremos.

David Polanco

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