Aunque el gobierno de Batres diga que se avanzó en el combate a la desigualdad, la realidad indica que aumentó la población en pobreza extrema, pobreza alimentaria, la que carece de algún servicio fundamental o que adolece falta de varios servicios por penuria. FOTO: Especial (GCDMX)
Aunque el gobierno de Batres diga que se avanzó en el combate a la desigualdad, la realidad indica que aumentó la población en pobreza extrema, pobreza alimentaria, la que carece de algún servicio fundamental o que adolece falta de varios servicios por penuria. FOTO: Especial (GCDMX)

Mensaje Político

Alejandro Lelo de Larrea

Aunque el gobierno de Martí Batres en la Ciudad de México hasta toque fanfarrias porque con la “4T” supuestamente han avanzado en el combate a la desigualdad, la realidad indica lo contrario: aumentó la población en pobreza extrema, pobreza alimentaria, la que carece de algún servicio fundamental o que adolece falta de varios servicios por penuria.

Las cifras que dio Batres la semana pasada para festinar los “logros” de la “4T” son en realidad un truco, un engaño estadístico, pues presentó datos sobre la situación de la pobreza en la capital comparativos entre el año 2022 y el 2020, y no con el 2018, que es el periodo con el cual deben contrastar, para que comprenda cómo recibió la ciudad Claudia Sheinbaum el 5 de diciembre de 2018.

Comparar 2020 con 2022 es útil solo para fines mediáticos: presumir supuestas mejoras, pues el peor momento que ha habido en las últimas dos décadas fue ese año que se desató la pandemia, y por ello cualquier estadística es mejor, aunque a pesar de todo en la capital del país faltan todavía 11 mil empleos para recuperar lo de 2020, y 106 mil para las cifras de 2019.

Según Batres, a partir del informe 2022 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), y el Consejo de Evaluación del Desarrollo Social de la Ciudad de México (EVALÚA), en la CDMX “salieron de la pobreza 800 mil habitantes de la Ciudad de México”, entre 2020 y 2022, por eso es que de entrada la comparación es engañosa.

David Mendoza, asesor económico de la Coparmex Ciudad de México hace un análisis más profundo de este informe, el de la letra chiquita, que indica una realidad distinta: las pocas mejoras logradas ni siquiera son atribuibles a políticas públicas que ha desarrollado el gobierno capitalino, sino a pesar de ello. Los avances son en general por la inercia de la recuperación económica mundial y nacional o el aumento significativo del salario mínimo.

Pero también por el incremento de remesas de mexicanos en el extranjero, que recuerda Mendoza, comúnmente no generaba mayor impacto en la CDMX, pero ahora sí. En 2018 se recibieron 27 mil millones de pesos netos –ajustado ya el tipo de cambio–, mientras que en 2022 llegaron 73 mil 500 millones de pesos. Es decir, un incremento de 270%, lo que permitió que ascendiera el ingreso promedio de los capitalinos. Para relativizar la importancia de estos recursos, los programas sociales federales y del gobierno capitalino transfieren unos 50 mil millones de pesos anuales, de acuerdo con el propio Batres.

Hay más retrocesos en otros rubros en la capital del país si se compara 2018 con 2022. Los habitantes en pobreza extrema pasaron de 152 mil a 159 mil. Además, el porcentaje de las personas que tienen alguna carencia relacionada con la pobreza también creció: en el 2018, el 25% de los habitantes de la CDMX (2 millones 300 mil personas) padecían esta condición; hoy equivale al 27%, es decir 2 millones 488 mil personas, más de la cuarta parte de la población capitalina.

Otro rubro negativo es el porcentaje de personas con carencia de servicios muy básicos como energía eléctrica, agua potable, drenaje, gas. En el 2018 en esta condición se encontraba el 2.9% de los capitalinos; para el cierre de 2022 sumó el 3.4%.

Uno de los peores capítulos es que en la CDMX hay alrededor de 1 millón de personas con pobreza alimentaria, lo que equivale al 12% de sus habitantes, que pareciera evidente no reciben ningún programa social, pues de lo contrario no estarían en esta condición. Por eso es importante revisar los padrones de los programas sociales. La cobertura en servicios de salud y educación también anda muy mal. Pero esa es otra historia. Lo veremos.

FOTO: Especial (GCDMX)
David Polanco

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