Además de la despedida que se organizó ella misma en el Zócalo de la Ciudad de México, con miles de personas a las que “apoyaron con la transportación” (eufemismo de acarrear), la ex jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, tuvo otra despedida, ésta no oficial
Además de la despedida que se organizó ella misma en el Zócalo de la Ciudad de México, con miles de personas a las que “apoyaron con la transportación” (eufemismo de acarrear), la ex jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, tuvo otra despedida, ésta no oficial

Mensaje Político

Alejandro Lelo de Larrea


Además de la despedida que se organizó ella misma en el Zócalo de la Ciudad de México, con miles de personas a las que “apoyaron con la transportación” (eufemismo de acarrear), la ex jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, tuvo otra despedida, ésta no oficial, que tiene que ver con el tema que opacó su administración: el desplome de la Línea 12 del Metro que causó la muerte de 26 personas y más de 100 lesionados.

De pasadita, también le dieron su despedida a Martí Batres de la Secretaría de Gobierno y bienvenida a la Jefatura de Gobierno. Todo corrió a cargo, de manera gratuita, del movimiento “#SoyOtraVíctimaMás de la Línea 12”, conformado por 205 propietarios de comercios establecidos en Avenida Tláhuc, cerrada desde el 3 de mayo de 2021, día del accidente y hasta la fecha por las obras de reconstrucción de la parte que se desplomó, así como el reforzamiento de toda la estructura y columnas del tramo elevado.

Es el grupo que la mañana del martes se dirigía a realizar una protesta frente a la casa particular de Sheinbaum, allá en Tlalpan, encabezado por la activista Alina Vázquez y conformado por comerciantes establecidos a lo largo de la Avenida Tláhuac, la única vía que conecta aquella Demarcación con el centro de la ciudad. No llegaron a su objetivo, porque los granaderos los encapsularon desde antes, y los amedrentaron con uno que otro toletazo hasta que abortaron esa operación.

No se quedaron quietos: al día siguiente se fueron a protestar frente a las oficinas del Gobierno capitalino y de Palacio Nacional. Luego, los pasaron al salón de usos múltiples de la Secretaría de Gobierno para atenderlos, y ahí se quedaron. El jueves que una comisión salió a protestar frente a Palacio Nacional, tuvieron la suerte de ver pasar a Sheinbaum, detrás de la barrera, de las vallas, por ahí por esa zona, y le pidieron que cumpliera su promesa de apoyar a los comerciantes, muchos que han perdido sus negocios y los menos que apenas sobreviven, pero tuvieron que despedir a los trabajadores.

Difundieron un video que se hizo viral, de cuando vieron a Sheinbaum. “Hola Claudia Sheinbaum, soy otra víctima más de la Línea 12. ¡No nos han resuelto nuestro problema!”, le dijeron, y ella respondió: “Pero sí se les ha atendido a todos”. Y le reviraron: “No nos han resuelto nada”. Claudia insistió: “Personalmente he atendido”.

De nuevo, las manifestantes replicaron: “Háganos caso, estamos ahorita aquí todo un grupo de 200 personas y no nos han solucionado nada”. Sheinbaum les contestó: “Pero tienen una líder que se inventó un padrón como de 100… Ya fueron a hacer un censo uno por uno…”. Y le replicaron: “No, todo fue un fraude”. Luego Sheinbaum: “Por eso, se les va a apoyar a todos, pero ahí donde están”. Es decir, váyanse de aquí.

Por supuesto Sheinbaum se refería a que se encontraban desde el miércoles en el salón de usos múltiples de la Secretaría de Gobierno, donde llevan ya seis días –hasta el cierre de esta columna ahí seguían–. Dividieron al grupo en dos, y cada uno hace guardias de 24 horas para reducir el agotamiento. Nadie ha ido a verlos, ni siquiera Ricardo Ruiz, quien supuestamente asumió la Secretaría de Gobierno como encargado de despacho.

Los comerciantes buscan que el gobierno resarza el daño que les ha causado por más de 2 años el cierre de avenida Tláhuac. Piden 2 salarios mínimos diarios (unos 407 pesos), por un lapso de dos años, lo que suma un total de 298 mil pesos para cada negocio. Sin embargo, les han ofrecido a penas 100 pesos por día, la cuarta parte, lo que consideran insuficiente, más porque ante el poco avance de la reparación, los propios trabajadores les dicen que se pueden tardar un año más. Lo veremos.

 

David Polanco

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