El origen de los destrozos en el Congreso de la CDMX tema tiene muchas lecturas políticas, pero parece claro que el principal afectado en este caso, el perdedor, es Sesma. FOTOS: Especial
El origen de los destrozos en el Congreso de la CDMX tema tiene muchas lecturas políticas, pero parece claro que el principal afectado en este caso, el perdedor, es Sesma. FOTOS: Especial

Glorieta de Colón


Después de los destrozos de ayer a la fachada del Palacio de Donceles, el presidente del Congreso de la CDMX, Jesús Sesma, tuvo que rendir cuentas y justificar que no había policía suficiente para tener siempre vigilado el inmueble legislativo ante ese nivel de protestas, porque tienen que cuidar toda la ciudad. El tema tiene muchas lecturas políticas, pero parece claro que el principal afectado en este caso, el perdedor, es Sesma. Le atribuyen a integrantes de la Asamblea de Barrios la irrupción violenta en el edificio, los destrozos y afectaciones por el polvo de extintores que rociaron. Como algunos elementos del equipo de resguardo resultaron lastimados, de inmediato los líderes de los tres sindicatos le fueron a reclamar a Sesma por la integridad de sus trabajadores, porque como presidente, el diputado del PVEM es responsable de la seguridad del inmueble y de quienes se encuentran en su interior. Cuando hay este tipo de disturbios suele llamarse a la policía, a los granaderos que ya no son granaderos. Ayer llegaron media hora después, nada más a tomarse la foto, y también eso fue motivo de reclamo a Sesma. Lo peor de todo, es que hay quienes creen que ayer ganaron algo con los hechos violentos en el Congreso.

 

¿Delito o manifestación social?

Sobre el mismo tema, hay una disyuntiva legal del Congreso, porque tiene que tratar como un tema vandálico, delincuencial, lo que políticamente ellos consideran una manifestación social, aunque sea exacerbada. El asunto es porque están obligados a presentar una denuncia penal por los destrozos que se cometieron, como condición para que la aseguradora que da la cobertura al Palacio de Donceles pague para arreglar los destrozos y también se justifique todo ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y autorice la intervención al inmueble. Esto criminaliza de alguna forma esa protesta, y en este caso implica a gente del movimiento de Morena, porque la Asamblea de Barrios es de ellos, tanto que como cuota tienen una dirección general en la Secretaría de Vivienda.

 

¿Dónde estaba Batman?

Entre broma y en serio, en el Congreso decían que para garantizar la seguridad, Sesma debería sacar su reflector y proyectar la batiseñal para que le ayude Batman, como bautizó al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. En esa dependencia existe el “Servicio de Protección Federal”, corporación especializada en proteger, custodiar y vigilar instalaciones del gobierno. En este caso, por tratarse de un inmueble resguardado por el INAH, hay el argumento para solicitar que apoyen en el resguardo del Congreso, como lo hacen incluso en el INE, donde el nivel de protestas también ha llegado a extremos. Y la otra es que la diputada de Morena, Elizabeth Mateos le llame a Robin (así le dijo a Pablo Vázquez, secretario de Seguridad de la CDMX), el compañero de Batman, para ver si el Dúo Dinámico cuida bien el “palacio gótico”.

Redacción

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